Google-play App-store
Monterrey N.L.

Adios Porfirio

Minuto 
Por CHAVA PORTILLO









Recordaríamos al Porfirio Muñoz Ledo que conocimos en Apaseo el Grande Guanajuato en la casa de Jesús el gran caporal, en compañía de Paco Martínez en una reunión con buenas viandas, hartos trago y mejores conversaciones o al que siendo hombre importante en Washington y New York le enseñara el revólver a un cristiano por una diferencia banal de un estacionamiento cuando Carlos del Campo estaba a su diestra.

Ya dejamos en el olvido al enjundioso Muñoz Ledo que en sus años mozos tiró guante y llegó a subirse al ring boxeando con gladiadores profesionales y que aunque nunca fue la gran figura dicen que tenía pegada fuerte, pero quijada de porcelana.

Los malquerientes que no han sido pocos le achacan que desde antes que soñara ser gobernador de Guanajuato y poco después que intentaran asesinarlo en Irapuato la vez primera y en Valle de Santiago la segunda su proclividad por la dipsomanía era terrible, no la que confiesa Federico Arreola que “inventó” a Felipe Calderón, Porfirio confiesa su alcoholismo sin mucha pena y escasa vergüenza.

Muñoz Ledo sin duda es el gran señor de la política, con una inteligencia que raya en lo brillante y compartiendo escenarios con todos los adversarios que han nacido y muerto en la farándula de casi todos los Partidos de chile, dulce y de manteca.

Cuando ya todos pensaban que se había convertido en pieza de ornamento, figura decorativa o del cuarto de triques emerge y preside la Cámara de Diputados atestiguando el ungimiento de Andrés Manuel López Obrador del que de alguna manera fue compañero de trinchera y al que critica sutil que tanto él como la doctora Olga Sánchez Cordero no entienden, porque no les da la gana entender el significado de parlamentarismo.

Siempre estando de lado de los ganadores y causando una gran rebambaramba no le permiten la extensión de su mandato y hasta lo fustigan imberbes jovencitos “enviados” con pancartas ofensivas con lemas de Porfirio Díaz.

“Salí por la puerta del frente y no abordé el Ipiranga”  faltándole  añadir la frase de Douglas  Mc. Arthur…!volveremos!      Es un hombre viejo, sin duda está cansado o probablemente la tibieza en el apoyo que esperaba del cocodrilo mayor que dio un paso de costado, cuando seguro deseaba el paso redoblado y para las pulgas del político más importante que ha visto nacer la política mexicana, genio y figura, hasta la sepultura.

A Porfirio en el otoño de sus correrías tuvimos el agasajo y el honor de descorchar un buen pomo de Hornitos Reposado en el restaurante San Carlos compartiendo la mesa con Héctor Gutiérrez de la Garza en una tarde inolvidable.

El hombre se ve cansado y puede que más que fatigado, decepcionado y entristecido porque ya empieza a comprender que otoño muere en primavera y lo están midiendo con la misma vara que él midió a sus adversarios que dejó tendidos en el campo de batalla, pareciéndole cosas veredes, pero no, es tiempo de dejar bailar a los que estaban en la mesa que aunque no sepan llevar el compás, también tienen derecho.  O al menos, sí lo exigen.                           [email protected]  


COMENTARIOS
comments powered by Disqus
https://assets.panycirco.com/editorial/minuto/adios-porfirio
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo