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Monterrey N.L.

Al paredón

Minuto
Por CHAVA PORTILLO









Sin duda todos estarán de acuerdo en criticar el vandalismo en que participaran las féminas que buscando erradicar la violencia incurrieron en acciones propias de seres salvajes donde la tolerancia y los buenos modales brillaron por su ausencia.

Dice la gente de Claudia Sheinbaum que llegaron a las dos mil y las rijosas engendros de las “hooligans” estaban registradas y monitoreadas sesenta si acaso, aumentando la duda por las autoridades que sin tomar en cuenta que están para defender a la ciudadanía y no para soportar a las embravecidas damas que más bien parecían encartadas con hiena o serpientes de cascabel.

El centro de la CDMX se convirtió en tierra de nadie y los escasos modales y la interpretación de lo que marca el manual de Rius sirvió para maldita la cosa y más pena causó las pobres infelices mujeres policías que arriesgando su pellejo se enfrentaron con unas verdaderas muestras de arpías que trepaban a los monumentos, quemaban inmuebles y pintarrajeaban todo lo que estaba a su alcance.

Los aerosoles volaban de un lado a otro saliendo a relucir las máscaras y cubre-bocas en su modalidad de anonimato y los instrumentos de agresión eran convertidos martillos, cinceles y extintores en su más elemental vocación.

Ya se había realizado una prueba y la ridícula área restringida por el círculo para contener a las embravecidas mujeres sirvió para nada y para nada mientras las mujeres policías eran escupidas, abofeteadas, cacheteadas y ridiculizadas hasta al cansancio.

Nadie en este mundo que se encuentre en sus cabales podría avalar la actitud hostil de las mujeres que bajo el lema de “ni una menos” arremetían contra todo lo que veían, haciendo un remedo de una mujer más o menos normal.

La exhibida en el mundo entero gracias a las salvajes mujeres que acabaron con el cuadro nos dejan una muestra de lo que jamás debe de hacer un gobierno interesante mucho menos inteligente y de una vez por todas que acaben con la frase de que abrazos no balazos, obtendrán respuestas como la del señor Lebaron, No vamos a abrazar a nadie que nos asesinó a nuestras mujeres y a nuestros hijos.

Cuándo irá a acabar esa mala interpretación de la aplicación de la ley y cuándo terminarán de ser los melindrosos que ponen la otra mejilla confundiendo la tolerancia con la cobardía y la educación con la falta de cojones.

Déjese de cosas señora Sheinbaum y señor López Obrador, un hijo se da cuando la patria lo pide, y ahorita, lo está pidiendo a gritos.     [email protected]      


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