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Monterrey N.L.

Cambiando de baraja

Minuto
Por CHAVA PORTILLO










El covid 19 sigue metiendo su cuchara y como es tema tan recurrente se torna penoso y aburrido hace que el ser humano busque diferentes alternativas, porque chutarnos cuatro meses con el mismo guion de escuchar la misma voz del devaluado López-Gatell con sus mentirosas gráficas y pronósticos fallidos nos hace darle vuelta a la página, bueno hasta el presidente prefirió irse al sureste a dar banderazos inoportunos, peligrosos y sin sentido que compartir el micrófono de las mañaneras con el mismo tenor.

La pandemia hizo olvidar  los temas que estaban en las marquesinas.   Ya olvidamos que el desempleo está cañón, que el muro de Trump se sigue construyendo, los migrantes trepados en la “bestia” y que el avión rifado es una broma de mal gusto que muy pocos creyeron.    Pero que no daba para más y había que inventar otro tema que mantuviera interesada a la fanaticada para que no se diera cuenta que estábamos mejor, cuando estábamos peor.

El precio del petróleo, el desempleo, la pérdida de confianza, la violencia, las promesas incumplidas y él no nos comparen, no somos iguales, se acabó la corrupción, fúchi guácala con los neoliberales, conservadores fuera y poco más anterior el huachicol, los cursis remates de los autos de lujo de los narcos, la fallida guerra contra los malandros, abrazos no balazos pero dejen ir a Ovidio el hijo del Joaquín Guzmán, son muchas muestras de botones de un catálogo interminable.  

Ahora los ociosos adelantan sus relojes y buscan en las profecías políticas unas elecciones que falta un rato largo para que lleguen y ante la ausencia de temas importantes, el desgaste del coronavirus empiezan a ilusionar a gente bisoña para hacerlos creer que podrían llegar a la silla que sueñan, como el caso de Heriberto el mudo Treviño o Adriancito el pequeño que como alcalde regio ha sido nulidad completa hoy ilusiona con ser gobernador y eso, nos la debe Rodrigo Medina que queriendo emular a Nati su inventor empezó a construir su Frankenstein con la diferencia que él no es González Parás y el pequeñín no son ni los calcetines de Humberto papá, el más maléfico de la pandilla.

Todos voltean a ver a Clara Luz Flores de Guerra y tal vez con cierta razón, porque en tierra de los ciegos el tuerto es rey y si hubiéramos de comparar a cualquier alcalde de la zona conurbada con Clara, no tienen a Abel como marido y asesor y a un Andrés Mijes como mano de obra calificada.

Pero ya lo han reiterado, ni están todos los son, si son todos los que están.  Sin considerar a chavos que ilusionaron por maldad o con la intención de esquilmarlos con voracidad como Waldo Fernández que se sintió de las mujeres consentido como Juan charrasqueado, Patricio Zambrano, el “fufito”, el payaso de Maderito y si me apura mucho hasta Felipe de Jesús Cantú que no supo defender como perro su hueso de alcalde que le arrebató pequeñín en la mesa de las discusiones.

Nadie habla de Tatiana aunque lleve cargando la cruz de morena, Manuel González, Benjamín Clariond y otros que traen mucho en el costal.  Ya olviden a petardos que inventaron los mercaderes como Luis Donaldo, Víctor Fuentes, o el que se siente bordado a mano que se casó con una “influencer” sin entender que sería él el candidato, no su bella esposa.     

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