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Monterrey N.L.

Cual novedad? 1

Minuto
Por CHAVA PORTILLO









Hace unos días y por culpa de Emilio Azcárraga Milmo que nos convirtió en adictos al juego de la pelotita y que ya los fines de semana que la liga MX hace una pausa, andamos como fieras enjauladas porque no hay futbol, se convirtió en viral la nota que el jugador Víctor Guzmán que estaba a punto de ser propiedad de las chivas rayadas del Guadalajara y que aún se contaba entre los activos del club Pachuca, en una fiestecilla de esas que acostumbran “soplarse” los deportistas profesionales tuvo la ocurrencia de darse uno -o varios- pases.

Y no vaya usted a pensar que un pase de pelota a otro jugador, que sería lo normal, sino un “pericazo”.   Inhaló cocaína pues.

El problema no es ser ladrón, el problema es que te agarren, suelen decir los bandidos y a este chavo que le empezaba a sonreír la vida, destacar y que había sido punto de comparación y admiración del Tata Martino entrenador nacional, está a punto de dar por terminada su corta carrera, porque si le castigan con cuatro años y considerando que la vida útil del deportista es de seis, ya bailó Berta, dicho de otra forma, ya no tiene que hacer nada en el campo de futbol.

El problema es que con todos los recovecos que tiene la justicia convenciera, no podrá encontrar excusa para reclamar: que clembuterol que trae la carne de res, que los champiñones tenían fenilbutazona, que los Mejorales ya no los hacen como antes, que la mano del muerto… el caso es que este chavito se le hizo fácil darse su chanchomón de la metralla y bomba y le soplaron el trasero por vicioso.

 

Ni es el primero y seguramente no será el último, porque hay jugadores activos como el mamoncito de Alan Pulido, el pobre diablo de Gio Dos Santos y el tristemente célebre cuauhtémoc blanco que inexplicablemente fue alcalde de Cuernavaca y hoy gobernador del estado -con minúsculas todo- solían hacer unos desfiguros en las fiestas donde cabalgaba el alcohol, la cannabis y por supuesto la cocaína.

 

Hay gusto y dinero para compararla, entonces que le buscan, así es que no anden con que a Chencha le dan calambres, hay un porcentaje alto de jugadores que son adictos y eso lo saben muchos directivos, compañeros, aficionados y compañeros de la prensa, que gustan del “sobre” con billetes para el disimulo o al menos acompañar a los divos en sus francachelas y sus costosas viandas.

Andan viendo la forma de salvar al jugador, que el club no pierda mucha lana por la devaluada que se dio y los bandidos de la FEMEXFUT que no la brincan sin huarache y temen que la quemada que se dio el jugador salpique la mala forma en que la federación maneja sus cochinadas.

Nada más falta que nos salgan al puro estilo cocodrilesco: “tenemos otros datos”.  Mangos, es un mar de estiércol y el que bate la vasija es la Federación Mexicana de Futbol que se acrecentó desde que estuvo el vende braguetas Justino Compeán y Decio de María, no le busquen mangas al chaleco.                [email protected]  


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