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Monterrey N.L.

Diferente barco

Minuto
Por CHAVA PORTILLO

 







Buen mensaje circula desde ayer que nos hace ver la diferencia de los que aseguran que ante la pandemia estamos en el mismo barco y no, es la misma tormenta, pero diferente el navío y de forma sencilla y hasta simplista analizan el contraste.

 

Este mortal virus es un potro desbocado que no sabe a dónde irá ni cuando se detendrá, lo mismo ataca a cualquier dogma, etnia, edad o condición social.  La pandemia ha hecho ver la debilidad y la absurda manera en que ciudades de países gigantescos entendieron y atacaron el problema, un vistazo a barrios como Times Square en Nueva York o los Campos Elíseos en Paris nos hace ver lo débil que es el ser humano y que imperios poderosos hasta ayer juzgados invencibles, son mortales e insignificantes ratones asustados.

 

Los que obsesionados repiten que en este mar embravecido viajamos en el misma carabela están muy distantes de lo que pudiera semejar una tragedia convertida en tormenta en un vaso de agua y que hacían buches de Astringosol para afinarse la garganta como empecinado en su terquedad el cocodrilo mayor que dice y afirma que lo duro ya pasó y que el coronavirus nos la pela, ya que le cayó como anillo al dedo.   Sin comentarios.

 

El ojo del huracán donde todavía estamos con el Jesús en la boca y que animados deseamos hacernos a la idea que nadie se muere en la víspera, nada más los guajolotes, sigue enseñándonos que todos somos iguales, pero hay unos menos iguales que los iguales.

 

Para unos el gran problema les ha ayudado para pintar el cuarto, arreglar las diferencias con la pareja, remodelar la casa, platicar con el hijo descarriado, analizar a irle a otro equipo que nos sean los Rayados, organizar la chequera y recortar los gastos.

Para otros el amanecer fue más crudo.   Les avisó el administrativo que como “clavillazo” no más, el trabajo se acabó, que espere un deposito extra y que aguarde un llamado para nueva contratación.   -Si es que la hay-

 

Hubo otros que les fue peor.  Vendían lonches, tacos y fayuca en el centro y de la noche a la mañana se acabó el negocio, quedaron a deriva y nadie es  culpable.  Es la naturaleza  que nos está pasando la factura y hay que seguir viendo hacia adelante y no voltees para atrás porque te conviertes en estatua de sal.

 

Otros se quedaron meditando en la casa de campo, con sky y chorromil canales, Roku activado y un aire acondicionado que mitigue el abrazador termómetro que vaticina la tragedia de todos los años, la carne asada, los importamadristas amigos que no le temen al virus porque de algo nos tenemos que morir y en la piscina se ahoga el maldito contagio.

 

Fue más tragedia la escases de la cerveza…

 

A los chavitos no les cae el veinte.  Fueron vacaciones forzadas y si pierden medio año o el tetra completo ya nos reponemos a la otra.   

Los dueños de restaurantes que han invertido una fortuna y temen quedarse sin ella porque solo pueden vender por una ventanilla.  Los que se iban a casar y no hay música, permiso ni mexicana alegría, los padrinos no “pueden” y los salones están cerrados.  Jaime Rodríguez y Manuel de la O haciendo excelente faena al toro que está a punto de irse al destazadero mientras el presidente López juega con su trenecito.      MENUDENCIAS: Otro virus está resultando en la carretera nacional que es el robo de terrenos.  Vieja práctica y dicen que una de las causas que asesinaran a Edelmiro Cavazos el alcalde.  A ver si Gustavo Adolfo le entra al toro con su tropa y pare esa pandemia.

 

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