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Monterrey N.L.

El mal del ladrillo

Minuto
Por CHAVA PORTILLO

 








Debe ser rete harto difícil ascender de pronto al exclusivo círculo del poder donde tus deseos son órdenes y tu imaginación el firmamento que puedes tocar con tu mano. Desde las aberrantes conductas de doña Carmen Romano que el egocentrismo y frivolidades le daban hasta para hacer desfilar por su tálamo a jóvenes mancebos que por interés o una recomendación soportaban refocilarse con la anciana que gustaba de la ópera y música selecta.

 

De las compañeras de los primeros mandatarios hubo de chile dulce y de guayaba, autoritarias y cabronas como Esther Zuno de Echeverría o gráciles y gentiles como la señora Paloma Cordero tal vez dentro de su incoloro desempeño al menos no tan sácale punta como otras que han pasado por la recamara de Los Pinos.

 

Hubo otras que madre santísima de Guadalupe como la Martita que lo que le faltaba de estatura le sobraba de perversidad e insaciable hambruna que manejando al badulaque tontorrón de las botas logró una fortuna inconmensurable de sus bebechos y hasta su ex marido hoy próspero boticario de Celaya y afamado veterinario que domina el mercado desde los Apaseos, Salamanca, León y Valle de Santiago.

 

La chaparrita que era más viva que un dolor de muelas, logró meterse hasta la cocina y descarriló a Lino Korrodi su principal competidor que había tenido la ocurrencia de crear la pandilla de los “amigos de Fox” tornándose la mujer más poderosa económicamente y principal actriz de decisiones políticas aun sobre el gabinete.

Armó una relación tormentosa con Bernardo Gómez el hermano que nunca tuve, de Emilio Azcárraga y juntos hacían los que les pegaba la gana, algo así como el cocodrilo mayor y su santa dinastía.

 

La más moderada de las señoras presidentas fue Margarita Zavala y hasta la fecha es una mujer decente, inteligente y preparada que jamás se tragó la pastilla que quisieron que se tomara de ser la sustituta de Felipe Calderón que probablemente no fue un magnifico presidente, pero sí ha sido un buen ex mandatario y salvo el imperdonable pecado que le gusta empinar el codo a toda hora y en cualquier lugar, le critican su mala estrategia contra la violencia, pero al paso que vamos estamos entendiendo que estábamos mejor cuando estábamos de la jodida.

 

Pero luego llegó doña Beatriz Gutiérrez Müller la compañeraesposa del tabasqueño y aunque se tardó un rato en sentarse en la silla principal, hoy ya empieza a sacar las uñas y colmillos para morder y destruir todo lo que no esté de acuerdo con su santa voluntad. Cualquier parecido con el cilindrero mera coincidencia.

 

La señora ya metió su nariz donde le dio gana y sus opiniones pesan como si realmente fueran valiosas como primera dama y es fuerte el rumor que no es nada tonta y muchas opiniones que ha tomado el cocodrilo son producto de sus complejos y atavismos que por muchos años guardo con rencor y con recelo.   Bueno, del tal palo, tal astilla.

El oropel que por poco tiempo guardó la señora, como el brillo de lo que no es auténtico salió y enseñó el color de sus deseos peleándose con un señor que le reclamó pusiera más atención a los infantes con enfermedad terminal, respondiendo vulgar y charchina.

 

Dicen que hay quienes se trepan a un ladrillo y se marea, pero hay otras que requieren de una ficha de refresco para experimentar las mismas náuseas, aunque no despachen en Los Pinos en recamaras de treinta mil dólares o hayan sido estrellitas de papel maché en televisa, les bastó sentirse escritoras y filósofas para escupir por un colmillo.

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