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Monterrey N.L.

El otro contagio

Minuto
Por CHAVA PORTILLO









Anda en el ambiente otro microbio que puede convertirse en padecimiento crónico si no crean una vacuna para detener el bicho.   Es el mal del poder, que cuando a los débiles o pusilánimes ataca les causa males irreversibles como el caso de Adriancito el pequeño alcalde de Monterrey con sueños de grandeza soltó de su ronco pecho que los que no usen cubre-bocas se harán merecedores de apercibimiento, multa, cárcel y ya encarrerado, horca.

Al margen, como refiere el señor Franz Kafka, quisiera ver a pequeñín qué acción tomaría si llegara a visitarnos el presidente cocodrilo mayor o cualquier miembro del gabinete que piensan y expresan que el adminículo sirve para dos cosas, para nada y para nada, no porque les asista la razón, pero no los convencen en usarlo y se acabó.   ¿Los multaría? ¿Les daría frescobote? Claro, luego de irse al gimnasio a desarrollar los bíceps.

Pero hablaba de virus porque ahora un alcalde mesurado, serio y con dotes de inteligencia reservada en el exclusivo feudo de San Pedro ha dejado entrever que ha sido víctima del contagio de no conectar la lengua con el cerebro e igual que pequeñín se ha trepado al ladrillo de la ignominia y poder avasallador para amenazar a todo aquel mortal que cometa la irreverencia de no portar cubre-bocas en público, o privado, comiendo o en la regadera, después de multarlo, fustigarlo con diez azotes en la plaza principal.

Ay Miguelito, que hiciste para contaminarte de la infantilada del alcalde de Monterrey, nada más falta que también tengas el sueño guajiro de ser gobernador.       Por favor Pepe Dávalos, aconséjale y no le digas a todo que está bien, hay que decir algunas ocasiones al jefe, aunque sea el jefe, que está equivocado.

La llamada de atención, requerimiento, sanción multa y privación de la libertad primero tiene que consultarse con un libraco que en la portada dice Constitución y que guarda lo que sí se puede hacer y lo que no se debe ordenar por más que el presidente López con frecuencia se la pase por el arco del triunfo desgraciadamente y donde los corifeos aplauden como focas enloquecidas diciendo: ¡bravo señor presidente está perfecto lo que dice!  

Para llegar a la decisión draconiana de volverse irascible contra la población, primero debe brindarse información, facilidades, instrumentos y conocimiento para exigencias versus penalidades, no es nada más de échame una y enchílame otra.

O la otra, enviar sugerencias a las Cámaras, modificar la carta magna y hacer lo que se te pega la gana, quedando solamente ante el reclamo e impopularidad de Juan ciudadano que te cobrará en los próximos comicios y mandarte al rancho del presidente López en Tabasco.

Déjense de boberías y ocurrencias alcaldes, primero resuelvan el problema y después hacen sus caprichos.    [email protected]


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