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Monterrey N.L.

¿Impredecible?

Minuto
Por CHAVA PORTILLO

 








De todos los epítetos, calificativos regulares, malos y peores que se han vertido sobre la figura del cocodrilo mayor desde que ocupa la silla principal de palacio nacional uno de los que no coincido con la inmensa mayoría es que Andrés Manuel es impredecible y les platicaré el porqué de mi razonamiento.

López es un tipo astuto, no llega al calificativo de inteligente mucho menos de brillante porque un tipo que raya en lo excelso jamás echaría a la noria el extraordinario capital que logró amasar gracias a dos factores, el primero su tozudez y el segundo, el hartazgo por parte de Juan ciudadano  que durante mucho tiempo sufrió en manos del partido político PRI que si bien habría que reconocer fueron factor determinante en la construcción de esto que se llama patria, pero es también muy cierto que en esa conformación de país, trajo consigo todas las pandemias existentes en el universo.

Así es que se juntó la panza con el chicharrón.   La aparición de un personaje digno de una novela de Juan Orol y la intolerable situación que vivían los mexicanos hartos de ser un pueblo pobre con gobernantes opulentos.

Y no fue cuestión de ideología partidista, el paso del tiempo evidenció que era como la yunta de Silao, tan malo el pinto como el colorado refiriéndonos tanto a los priistas como los panistas ribeteados ahora con el olán de morenistas que arrastran todo el tufo del PRD por más que insista su eterno tlatoani Cuauhtémoc Cárdenas presumir que están hechos de otro barro.

No podemos decir que AMLO nos decepcionó, al menos a los que jamás ilusionamos que bajaría del olimpo la divina envuelta en huevo, por la sencilla razón que entre los muchos defectos encontraría al peje con la principal atrofia, no saber decir: perdón, ¡me equivoqué!   Más bien es de los que chapados a la antigua que vocifera: ahora llueve en zacatecas, o nos lleva la chingada.

Poca proporción guardada, -porque no es mucho el diferendo- es pensar que el loquito Nicolás Maduro o su inventor Hugo Chávez en Venezuela iban a emprender caminos distintos a su liturgia demencial o absurda hoja clínica pandémica.

Han sido tantos los tropiezos de Andrés Manuel empezando desde el primer día cuando anunció la cancelación del aeropuerto en Texcoco, construir el de Santa Lucía y su trenecito Maya con la desaparición del Estado Mayor Presidencial nada más para que fuéramos tanteándole el agua a los camotes.     El invento de los “huachicoleros” ha sido la infamia más grande de todas, porque ya existía, pero no acabó con ella.        Más temprano que tarde la creación de los Súper Delegados en los estados con el único argumento de nada más aquí mis chicharrones tienen queso y los gobernadores quedarían sometidos a la voz y tutela de los personajes que hasta la fecha ha quedado evidenciado que no sirvieron para nada, reconociéndolo el mismo López Obrador como la fichita de Jalisco que despidieron por rata y traficante de influencias.

La ocurrencia de: me canso ganso, tiempos de canallas los machuchones, los fifís, la subasta de los autos de lujo rematando con el avión presidencial con su rifa que nos ridiculizó ante el mundo como un país con alma de niño en Disneyword.

Una aceituna en el Martini es la incapacidad de enfrentar a la pandemia y aceptar que los Estados le están poniendo la pauta.

Podríamos gastar ríos de tinta y kilómetros de papiro, pero será en la próxima entrega ahora que nos acecha el aburrimiento por la encerrona del coronavirus.   [email protected]



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