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Monterrey N.L.

La ley de la selva

Minuto
Por CHAVA PORTILLO









Me cuesta trabajo entender que en estas fechas, con estas fichas y en estas fachas, pero sobre todo viviendo bajo un gobierno de la 4ª. Transformación que si no era autoritario lo parecía, no exista una autoridad que haga valer el Estado de Derecho y el orden sea respetado en toda la extensión de su significado.

Los arbitrarios energúmenos disfrazados de estudiantes de la escuela Normal Lázaro Cárdenas del Río de San José Tenería repitieron la dosis de apoderarse de camiones con el fútil argumento de que es “presión” para que sean liberados unos barbajanes que habían secuestrado camiones de la Línea Flecha Roja con todo y choferes.

Ahora fueron dos camiones de la refresquera Coca Cola, uno de Danone, otro de Bimbo, otro más de Pepsi -por aquello de los que gustan de la diversidad- uno  de Sabritas, rematando con dos pipas de gas, para eso de calentar las frituras que caray.

Hasta la fecha se habrían acumulado 28 unidades entre los que se cuentan de chile, dulce y de guayaba, ¿marca?... La que sea, no hay aborrecida y el producto es lo de menos, total si no es del exigente paladar de los bandidos, pues lo venden y se acabó.

Un cuate que se firma como Presidente de la Asociación de Transportistas y conexos, para el caso da igual había denunciado ante las autoridades competentes el abuso de manera repetida en que los delincuentes con disfraz de estudiantes cada vez que en San Juan hace aire, secuestran camiones para los que les venga en gana ya sea por protesta, presión o simplemente diversión e irse de pata de perro alguna playa para asolear sus anatomías en compañía de sus “selectas“ familias y de paso robar algún banco o de perdido asaltar gasolineras para no afectar sus bolsillos en sus relajadas vacaciones.

No es posible que el cocodrilo presidente, la Guardia Nacional, las policías en cualquiera de sus modalidades, las Fiscalías o el mismo Ejército no sean capaces de poner un hasta aquí y puedan apresar a tanto delincuente con la estúpida sin razón de abrazos no balazos y si te dan una bofetada, pon la otra mejilla para que te surtan.

Hasta cuándo será el día en que no confundan lo suave con lo aguado.  No es posible que no exista un hombre con agallas y ponga las cosas en su lugar, porque una cosa es no llegar al abuso policial y la fuerza desmedida y otra es que les falten “razones” para enfrentar a delincuentes que dándose cuenta de la impotencia y ausencia de calzones por parte de la autoridad hagan lo que se les venga la gana.

Como añoramos a los Díaz Ordáces, a los Martínez Domínguez, a los Jorges Treviños o a los Jaimes Heliodoros que con la elegancia y educación o sin ellas, como hombres ejemplares o broncos jamás tuvieron la duda de poner las cosas en su lugar y no changuitos matreros con ribetes de Tarzán dignos de personajes de ciencia ficción.        

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