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Monterrey N.L.

Las mentiras de Doroteo

Minuto
Por CHAVA PORTILLO

 









No es ocasión prima que hablo del trillado tema del petate de un muerto que significa la escases de agua.         Partiendo del silogismo elemental y universal que la materia no se creani se destruye, sólo se transforma, hemos reiterado hasta el cansancio cada ocasión que nos intimidan con lo que ya sabemos; que vivimos en un desierto, que el agua es escasa, que llegó la canícula, no habrá lluvias abundantes, que será insoportable y que nos espera la temporada de sequía más grande de la historia.

 

Hay unos atrevidos acomodaticios que viendo caballo ensillado se les ofreció viaje, como el senador Samuelito García que para ser exactos el 13 de julio en el impreso que le brinda espacio ante cualquier provocación, publica sus inquietudes por la cercanía de un personaje al que el dueño del periódico grandote le guarda desmedido afecto, hace sentir al soñador y bisoño político que sus ímpetus y comezones marcan la pauta política del futuro en el estado.     Suerte te dé dios, que el saber poco importa.

 

En esa fecha declaró: “Empezaron los días más calurosos en Nuevo León y con el confinamiento el nivel de las presas bajó de manera alarmante, hoy el estado padece falta de agua todo por la mala planeación y cero previsión del gobernó del bronco” -sic-

 

Hace Samuelito una sinopsis de lo que es sentencia popular y dominio público, que entre octubre y febrero pasado desde la presa El cuchillo mandaron 300 millones de metros cúbicos al embalse Marte R. Gómez en diferentes trasvases y que esa cantidad equivale a bla, bla, bla   Nada que no sepamos los regios del acuerdo que desde su proyecto y construcción se obligaba al estado de Nuevo León a ceder la cantidad mencionada de agua.

 

No sé si sea justo, pero sí es correcto y puedo asegurar que ningún neolonés con dos centímetros de frente aceptará más que con molestia y resignación la medida, así es que imberbe Samy, no es falta de prevención mucho menos inadecuada planeación, aclarando amanece y a calentar las gordas.

 

Pero el tema del agua vende.   La escases, sus injusticias, la mala repartición, como los proyectos inequitativos y disparejos del presupuesto federal son temas ancla para discusión en las mesas que convoca y provoca la reunión de once gobernadores valientes que están enfrentando al presidente López y sus aplicaciones de una justicia monárquica y celestial.

 

Pero más allá de las balandronadas del político improvisado que intenta sacar raja política para sus ilusiones cuando arrancó la canícula, volvemos a referir que desde los tiempos en que Doroteo Treviño de CONAGUA declaraba que el agua escaseaba y moriríamos de sed, sigue siendo pauta de casi todos los noticiarios que repiten cada año que el mundo se va a acabar según “Dark”, Nostradamus, el calendario azteca y uno que otro iluminado de la petaca o Catemaco.

 

Este guion lo escribo la tarde del viernes y muy probable para el lunes que usted de cuenta del escrito ya habremos puesto el grito en el cielo por las crecidas y desbordamiento de ríos y arroyos donde curiosamente los noticieristas -incluyo a la bienvenida Maru Lozano que no es una improvisada en esta mengambrea- refieren de las vicisitudes y tragedias que causan las lluvias bendecidas que insisten en referir como “mal tiempo”

¿Cuándo será el bueno?     Porque nadie habla de la reposición de las presas que se volverán a acordar de ellas hasta la próxima canícula.                        [email protected]  

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