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Monterrey N.L.

Lavativa al muerto

Minuto
Por CHAVA PORTILLO

 







El remedio para un cadáver es la mejor manera de expresar lo inservible de las cosas.  No deseo convertirme en abogado del diablo, Jaime Heliodoro gobernador en verdad no lo reclama ni le es urgente, pero lo declarado ayer por el señalamiento flamígero que hiciera el verdaderamente inútil Secretario de Seguridad Alfonso Durazo tiene mucha miga.

 

Exhibe el policía que fuera secretario particular y vocero -hágame favor- de Vicente Fox, que la seguridad en el país está crítica por la nula presencia de los Gobernadores en las juntas de seguridad en sus estados.  ¡Haiga cosa!

 

Utilizando el coloquial lenguaje del cocodrilo AMLO: “con todo respeto” la respuesta del gobernador Rodríguez Calderón es biblia, porque no me va a decir usted que las reuniones diarias y las conferencias mañaneras tooodos los días han servido para disminuir índices de violencia.

 

Partiendo de la misma premisa y si fuera valedero sine qua non, ¿por qué no se mantienen en permanente las autoridades militares y civiles responsables de la seguridad nacional y que salgan solamente al alimento y necesidades elementales para que la violencia desaparezca?

 

El problema y la solución va un mucha más allá de lo imaginable y la muestra está en el botón de Genaro García Luna que nos enseña que pusieron al coyote a cuidar el canasto de la barbacoa y hasta ahorita nos estamos dando cuenta que era el capitán de los bandidos y que si la justicia es ciega, deberá “salpicar” a los presidentes a los que sirvió, el inefable ranchero de las botas y Felipe porque caerá sin duda al apartado de que si  no estaban enterados malo y si formaban parte de la complicidad, peor.

 

La tierra prometida está un mucho más allá de la presencia frecuente pero inocua de un ejército de expertos en la materia a las reuniones de seguridad para recibir la información de lo que sucedió la noche anterior que servirá solo para mostrar los índices en el ábaco de la desgracia.

 

Fox, que no sabía ni dónde estaba sentado e inventor de Genaro García Luna dejó que la diminuta y perversa Martha definiera la política de seguridad que se emulsionó con Bernardo Gómez de televisa haciendo un coctel con resultados trágicos; el primero tragando camote, la segunda refocilándose en el sueño de ser quien mandaba y el tercero haciendo patente que sin duda era el hombre más poderoso ante un presidente que carecía de cerebro.

 

Llega Felipe Calderón y probablemente sus neuronas ya empezaban a calcificarse por el exceso de bebidas etílicas y dice haber ordenado la guerra contra el narco y hasta se atrevió a vestirse de soldadito de plomo con un uniforme más grande de su talla y nada, que su policía mayor resultó ser el contacto de las mafias establecidas. 

 

Ahora estamos en una situación similar, porque el presidente no desea relegar y que algún mortal se atreva a mover una hoja de su poderoso árbol dejando el espinoso tema de la seguridad en manos de un imberbe Alfonso Durazo que igual que García Luna sabe del tema lo que usted sabe de celdas fotovoltaicas.

 

Tiene razón el bronco en responder al aprendiz de policía que asistir puntual todos los días a las reuniones de seguridad no va aparecer la varita mágica que cambie el derrotero de la desgracia así se junten mañana, tarde y noche.

Está en otra parte el problema.         [email protected]  

 


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