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Monterrey N.L.

Mal pelito

Minuto 
Por CHAVA PORTILLO








De todos los avatares que ha enfrentado el cocodrilo mayor gran Tlatoani Andrés Manuel López Obrador sin duda el más peligroso es con el glorioso Ejército Mexicano por las características propias de su significado histórico y actual.

Los soldados han sido utilizados desde el estereotipo como leales defensores de la patria a costa de su propia vida hasta repartidores eficientes de medicina, despensas, peluqueros y santacloses serranos pasando por auxiliadores de desastres naturales con pico y pala y su inseparable máuser en el lomo.

En cualquier problema bélico salido de control la llamada obligada es a los de verde olivo, incluidas aprehensiones riesgosas a delincuentes de alto calado o ladronzuelos ocasionales.  En los desfiles alegóricos son los militares junto con los charros los que acaparan el aplauso y regocijo de Juan ciudadano.

Siempre ha existido un maridaje perene y perfecto entre la SEDENA y el Ejecutivo que constitucionalmente es considerado Comandante Supremo, algo así como cualquier veinte de manteca envuelto en papel de estraza, aunque algún Presidente mal disfrazado de soldado ha denigrado el linaje por no portar el uniforme a su medida ya no digo con la gallardía que obliga el atrevimiento.

El problema suscitado el “Jueves negro” en Culiacán Sinaloa ha dejado más damnificados que los que suma el ábaco de la conveniencia oficial, porque si usted piensa que solamente el pobre infeliz que le echaron todas las pulgas del operativo en la detención y liberación del diabólico hijo del Chapo Guzmán están pero bien equivocados.

Tanto el General Secretario como el Presidente de la República señalaron con índice de fuego al Coronel Juan José Verde Montes como el culpable del bodrio pero más tarde se dio a conocer que el injustamente condenado es el responsable de todos los programas nacionales en contra del narcotráfico y que el culpable, culpable culpable es un Teniente Coronel del que no se revelaba su identidad por razones obvias, mismas que no les importó cuando juzgaron a Verde Montes que pasará a la historia como el primer milite señalado culpable de algo que no fue responsable.   ¡Haiga cosa!  Imperdonable por donde quiera verlo.

A ver, el motivo que argumenta Luis Crescencio Sandoval es que el encargado del operativo no consultó a su inmediato superior para que éste consultara al General Secretario para que a su vez informara al gabinete de Seguridad y que éstos informaran al señor Presidente. ¿Usted cree semejante infamia?...yo tampoco.

Regaron el tepache y punto y solamente había dos sopas, fideos y jodeos y la primera, se agotó.        No se imaginaron el tamaño del chamaco que iban a parir y ya en labores de parto no había para dónde hacerse, porque lo que no tiene credibilidad, excusa ni sustento es que resulta que ahora el Secretario de la Defensa que tradicionalmente había tenido un solo jefe supremo, hoy tiene que mandar más memoranda que un funcionario de cuarto nivel para que le autoricen unos días de asueto.

Lo peor de todo es que los militares no han quedado nada contentos y se empieza a respirar un tufo de molestia; la lealtad, civismo y sacrificio que siempre han demostrado los heroicos soldados corre el riesgo de convertirse en Waterloo,  si no,  de mí se [email protected]        


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