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Monterrey N.L.

¿No que iban a cambiar las cosas?

Minuto
Por CHAVA PORTILLO

 










El fandango bien montado que se armó en torno a la denuncia, aprehensión y extradición de la sabandija petrolera Emilio Lozoya no deja de producirnos los mismos síntomas que padecíamos siempre que se atrevían a intentar meter al bote a un sinvergüenza importante, ahora mal llamados de cuello blanco.

 

Pensamos que la etapa del pri-anosaurio y pan-paleontológica había fenecido con los reptiles que se exterminaron con la aparición del homo sapiens y posterior el eréctus sin albur de por medio, pero no, otra vez a brindar con extraños, cometiendo los mismos errores, no tenemos remedio ni reparación.

 

Nadie te engaña, suele decir la conseja popular, eres tú el que cree que las cosas serán diferentes porque ha llegado la cuarta transformación y soñamos que el arribo del eterno pretendiente se convertiría en el novio de ensueño y el marido de nunca jamás, resultó ser la misma gata, nada más que revolcada.

 

Compramos ilusiones de que con la detención de Emilio Lozoya en la madre patria ayuntado con Alonso Ancira tramposo socio-dueño de Altos Hornos de México la eterna acerera de mi añorada Monclova Coahuila estirando la cobija de la indecencia involucrando a la fraudulenta Odebrecht y el triste episodio de Agronitrogenados empresa chatarra que la barrieron y trapearon para venderla como si estuviera chapada en oro.

 

No tan solo nos tragamos la pastilla del soborno millonario,sino que ilusionamos que de una vez por todas descorrerían el velo donde salpicarían a personajes de primera división como Videgaray y si me apura tantito, estarían manchado un presidente de la república, ya que el chisme de la casa blanca se lavó tan inmediato que nos dimos cuenta que el copete de ensueño y su adorada gaviota enfermaron por el ataque de risa que les provocamos.

 

Pero llego el cocodrilo y dijimos: ahora sí, llueve en Zacatecas o nos lleva la jodida, pero no se me hizo gorda Antonia, lo que tenía era mal fajada. Primero envían un avión de súper lujo de los que no se han podido vender y el peje es incapaz de utilizar, por un delincuente cuando no existe sustento ni explicación pudiendo haber viajado en avión de línea.

Pero bueno, llegó y con eso nos sentimos bien servidos,comenzando con ello la novela.

 

Cuándo íbamos a imaginar que tan pronto como inmediato el singular personaje llegara “delicado” de salud y prestándose la gente de Alejandro Gertz Manero y el bueno pa nada de Alfonso Durazo con su gente, montan una escena de película de James Bond poniendo de señuelo para un traslado apócrifo a un elemento policial para que en otro vehículo enviaran al pillo al hospital de lujo Los Ángeles, por cierto propiedad de Olegario Vázquez Aldir dueño del Grupo Imagen y Excélsior entre otras linduras.

 

El delincuente, que por cierto me da risa porque en tele siguen cubriendo su identidad para no dañar su prestigio reposa en una súper suite donde seguramente le hacen curaciones por laceraciones en su región genital producto de repetidas y excesivas rozaduras con órgano buco faríngeo lingual.

 

¿Y todo esto quién cree usted que autorizó y ordenó?     La única persona en este país con la autoridad suficiente para que no den una contra orden y que creíamos que ya no volvería a existir, pero ya ve que no, las cosas siguen igual solo que más barato dicen las farmacias similares.   Esta novela será útil un par de meses porque NO va decir nada, pero tendrá la mejor audiencia en el país que nos encanta esos guiones    [email protected]  


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