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Monterrey N.L.

Pena ajena 3

Minuto
Por CHAVA PORTILLO








Desde pequeño existieron en mi conciencia tres instituciones sagradas y diferentes a todo lo profano: la virgencita de Guadalupe, la enseña patria y el glorioso Ejército mexicano.  Nada y nadie podían atreverse a profanar su nombre si no era con respeto absoluto y auténtica lealtad.

Salvo la virgen de Guadalupe, morena del Tepeyac que en breve estaremos venerando con matachines en procesiones, cuetes, buñuelos y champurrado, las demás instituciones andan a la baja irremediablemente, ya ve usted que el cocodrilo mayor López Obrador obcecado insiste en cambiar el uso de la obligada banda tricolor y que el genio e ingenio del caricaturista Calderón ironiza al Presidente boleando el calzado del nuevo embajador gringo Christopher Landau utilizando la solemne banda como franela para sacarle lustre.

Por algún motivo o razón, Andrés Manuel en el protocolo se negó a la utilización de la bandera en el pecho ante la presentación de las cartas credenciales del Embajador Americano como es obligación constitucional.

Vamos a ver si en el ceremonial del grito de Independencia vuelve a caer en la mala idea de no portar la banda presidencial al momento de emular al cura Miguel Hidalgo al tañer la campana evocando a los héroes que nos dieron patria libre.

Otra de las decepciones recientes han sido las tristes escenas donde ciudadanos de a pie ridiculizan, abofetean y retienen a integrantes rasos del glorioso Ejército Mexicanodesarmándolos exigiendo libertad de unos malandrines o devuelvan las armas decomisadas por la única razón de la sinrazón de la ley de la selva y háganle como quieran.

Hace unos días Víctor Manuel Maldonado militar de alto rango en una emboscada fue asesinado por guerrilleros Michoacanos con el engaño de ser “guardias comunales” en defensa de la población inerte; esa, que Ricardo Peralta payaso Sub Secretario de Gobernación externó en La Huacana dentro del territorio tarasco que la gente del campo purépecha  son gente de bien y sus armas son el talache y el azadón…

La situación es otra y a los soldados que ayer temíamos y respetábamos como huracán implacable, son hoy un vientecillo que refresca los talones de la delincuencia de Guerrero, Michoacán o Tamaulipas.

Me causó entre penilla, molestia y tristeza que el Presidente Andrés Manuel dijera tajante en su mañanera que enviaba sus condolencias a la familia del milite asesinado a balazos pero que éste acto ni muchos otros más servirán de provocaciones para que el Gobierno de le República responda con la misma moneda y me pregunto a mí mismo… ¿mí mismo, cuántos guachos deberán ser masacrados para que el Presidente responda con la fuerza del acero y el calor de la metralla? 

Lo he dicho hasta la saciedad, estamos confundiendo paridas con preñadas, porque una cosa es cortar cartucho y disparar el máuser por quítame estas pajas y otra muy distinta es poner la otra mejilla para que el abusivo badulaque siga castigando a placer al que en principio es el encargado  de cuidar a los que pocos argumentos físicos tenemos para responder.

La razón y la palabra son manifestaciones que los de la tercera y cuarta edad además de los desvalidos tenemos como defensa, los soldados deben seguir teniendo aparte de la fuerza, la justicia y el acero para poner las cosas en su lugar y no los confunda Presidente con altanería y soberbia.                                   [email protected]


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