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Monterrey N.L.

Polvos de aquellos lodos 1

Minuto
Por CHAVA PORTILLO











Les platicaba hace poco después de la mala ocurrencia del cocodrilo mayor en su malogrado viaje a Washington a la salutación al belicoso presidente gringo la poca utilidad que se podía presumir el mexicano porque lo que es Trump, mal se trepó al avión de línea para regresar al terruño y el rubio anaranjado ya le estaba echando palitos a la lumbre.

Esa interminable hoguera que el vecino del norte ha creado con su muro de la aversión y que el avión de AMLO mal estaba tomando pista para el despegue cuando en conferencia de prensa estaba arremetiendo duro contra la raza de bronce y su recién visitador.

Bueno ya no la burla perdona el presidente yanqui, porque hubiera dejado de perdido que la visita se perdiera en el horizonte para referirse con un modo que los manuales de Carreño descalifican. 

En la conferencia de prensa Donald Trump se refirió -de nuevo- que su “amigou” es un tipo a todo dar mostrando en los periódicos la fotografía donde posan ambos en al atrio de la casa blanca queriendo más demostrar sumisión por parte del mexicano y dominio por el petulante millonario con desplantes de arrogancia y mamonería.

¿A eso iba el presidente López? ¿A que se pitorrearan de él? ¿O hacerlo sentir como el pariente rico que invita al pobre y lo recibe por la puerta de atrás y lo invita a cenar en la cocina?      No sé usted, pero a mí me cayó como una gotita de ácido en las gonadotropinasy se me cayó la cara de vergüenza, desde el momento que… ahora sí, nos hicimos el examen, ahora sí, nos pusimos cubre-bocas.

Derechito y sin monear.  ¿No que somos muy sabrosos, que el virus nos la pela y que estamos protegidos por el santo señor crucificado? 

Como el clásico mexicano cuando cruza el río Bravo, apaga el cigarrillo, abrocha el cinturón, circula a 55 millas, no rebasa en línea continua, le echa quarters al parkimetro y arroja los deshechos en el bote.   Una chulada de ciudadano, que no bebe cerveza y se estaciona solo en lugares permitidos. 

Pero lo más indignante, es que lo que presumen como “logros” los encargados del gabinete de comunicación de la 4ª simulación es que: “fue una reunión de respeto y amistad” en la que hubo sonrisas, abrazos y gentileza, donde temas como la migración, fronteras, el muro y el narcotráfico no tuvo asomo ni cabida en la agenda.     ¡Por dios!

¿Y qué querían? ¿Qué el rubio anaranjado lo invitara para agredirlo? ¿De mentada de madre, pa rriba? ¿Qué le hiciera el feo y que rematara su verborrea con la trágica frase del estúpido de Fox, ¡de comes y te vas!

No sean ilusos o inocentes por no ser grotescos y corrientes.  El presidente Donald Trump invitó al cocodrilo por una necesidad porque siente que su embarcación con percudida bandera de re-elección hace agua y piensa que López puede significar algunos puntitos de los espaldas mojadas que sumen a su atribulada campaña.

¿Qué tenemos que agradecer? ¿Qué no cenamos con la sirvienta? ¿Qué después de la soberbia exacerbada que mostró días antes nos hiciera el favor de no darnos una patada en el fundillo de regreso con todos los corifeos millonarios que asistieron y fueron a hacerle el caldo gordo al arrogante?     Por al amor de dios, ¡despierten! Es una relación que más que dolorosa es humillante, que nos hace ver que no tenemos dignidad y lo peor, creo que no la merecemos.  

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