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Monterrey N.L.

Tropezar con la misma piedra

Minuto
Por CHAVA PORTILLO









Soy generación de los que conocimos solo un partido político y una única manera de decir las cosas, no sabíamos si era correcta o herrada, jamás conocimos otra doctrina y lo que veíamos en los medios en otros lares considerábamos que estaban tan lejos y que como una enfermedad en otro continente nunca llegarían a llamar nuestra puerta.

Nos asustaba el comunismo, los rusos, Hitler, Mussolini y más tarde Fulgencio Batista que nos lo dibujaban comoverdadero demonio y sin conocerlo, creíamos que Fidel sería la solución de los cubanos de los que solo sabíamos jugaban buen béisbol, fumaban los mejores tabacos y sus mujeres sedistinguían por una entrepierna desgrasada y derrièreensoñador, amén de bailar como benditos y beber buen ron.

Pero en nuestro suelo nos enseñaron a venerar a un dios político con sus dislates, excesos e impensables travesuras como las ocurrencias de Adolfo López Mateos de tripular su auto MG deportivo por el periférico que le cerraban para uso exclusivo, o las francachelas de Gustavo Díaz Ordaz en su amorío con la tigresa Irma Serrano se aplaudía y el cuento fantasioso de las bofetadas que acostumbraba proferirle la desenfrenada encueratríz era tan falso como que la Silvia Pinal traía como “trapeador “  a Emilio Azcárraga MIlmo y lo ridiculizaba en público con frecuencia.

Pero los mexicanos de eso estábamos hechos.  Ciegos creíamos en la virgen de Guadalupe, el ejército mexicano y algunos dicen que adorábamos a la Selección Nacional de futbol cuando narraban los juegos Ángel Fernández y Fernando Marcos, yo agregaría soñadoramente, al lábaro patrio, aunque también lo dudo.

Pero muchos de esos compatriotas creían e idolatraban al PRI como signo y semejanza de la dictadura perfecta del que hoy nos mofamos y en el cine nos pitorreamos en los personajes de Damián Alcázar con sus genialidades del gobernador Carmelo Vargas o el alcalde Juan Vargas de San Pedro de los Saguaros ya no digamos en el Benny García que en “El Infierno” se ayunta con Joaquín Cosío en un portento de actuación.

Más tarde el buen Damián se extravió, declaró que AMLO era el mejor presidente de México. Tal vez la fama lo transformó o perdió la razón por conveniencia, pero con todo y su estupidez no deja de ser actor enorme, inteligente y aplaudible.

El PRI no se dio cuenta que las carretas de tracción animal desaparecieron, que ya no existe el teletipo, la clave morse ni la máquina de escribir.  Que nació la computadora y el teléfono móvil, que lo que soñó Dick Tracy de hablar por el reloj, es cierto y que los excusados de pozo, sí sirven, pero ya no se usan y que el partido de hace setenta años tenía que modernizarse, prepararse y culturalizar a sus líderes, que el PRI de los personajes de Alcázar solo sirven como ícono del celuloide.

Circuló la gráfica de los ex gobernadores priistas en un desayuno en casa de Raymundo Flores y podría cuestionarme: ¿tan jodida está la  milpa que encontraron en el mudo Treviño a su mejor hombre?   No jodan, Heriberto Treviño es de lo peor que llegó en la nueva generación del tricolor y que su honestidad, higiene, inteligencia, cultura, estatura y preparación está una legua atrás del perfil del medio pelo para abajo que deberían de exigir gente como Benjamín, Sócrates o hasta el mismo Nati.         

Salvo que deseen el principio del gatopardo, que todo cambie…para que todo siga exactamente igual.                                      [email protected]


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