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Monterrey N.L.

Nuestras propias Lauras… que pasen las desgraciadas

Por favor que nadie se rompa los vestidos (y menos delante de la gente) aquí en Nuevo León por aquello de que la vomitiva Laura Bozo usó un helicóptero oficial para pegarle a la rescatista, que acá también tenemos nuestra historia.

O qué, a poco no lo han visto sobre todo los fines de semana cuando el laxo de Jorge Camacho Rincón, sempiterno jefe de (des) Protección Civil en el estado ha permitido por su megalomanía que camarógrafos y fotógrafos usen como propias las dos aeronaves que usted y yo pagamos con nuestros impuestos.

Bueno, si hasta uno de los fotógrafos se da el lujo de “dar clases” del tema en la televisión.

Esas son nuestras propias Lauras, no nos hagamos, así que alguien debería exigirle las bitácoras a Camacho y desde el Congreso que se escuchara el grito: ¡Que pase el desgraciado!

BOTÓN DE MUESTRA
No me quisieron decir mucho para no comprometerse, supongo, pero me platicaron que durante la tormenta y lo que le siguió la semana pasada, era casi normal que a la gente de rescate y de la misma Protección Civil les faltaran manos y… “alas”.

Los helicópteros de por sí no se daban abasto, pero desde muy, muy arriba vino la orden: que uno de los aparatos se dirigiera al Cañón de la Huasteca y enfilara rumbo a un rancho privado en Guitarritas.

Unos hijos de papi se quedaron atrapados y, pues no iban a esperar su turno, como el resto de los mortales, por lo que fueron evacuados ipso facto.

¡Ah, qué agraciados!

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