Google-play App-store
Monterrey N.L.

La batalla por un mejor salario mínimo

La semana pasada hablé de esa resistencia institucional al cambio que tanto ha obstaculizado el desarrollo de nuestro país. Y, de hecho, se pudiera hablar de esta resistencia anquilosada semana tras semana simplemente con hojear los titulares de nuestros periódicos. Ahora, el ejemplo de esto se está proyectando en la Ciudad de México respecto al tema de los salarios mínimos. En un resultado que parecía casi descabellado a inicios del año, el Congreso de la Unión ha decidido deslindar al salario mínimo como referente nacional para multas, sanciones, servicios y tantos otros indicadores. Esto tras el grandísimo esfuerzo que realizó el equipo de Miguel Mancera, Jefe de Gobierno del DF, por debatir y proponer seriamente incrementos salariales más justos en su entidad.

A inicios del año, cuando Miguel Ángel Mancera dio a conocer esta iniciativa, la mayoría de los políticos y funcionarios, sobre todo en los puestos federales de economía o en el Banco de México, se le echaron encima. Lo que estos funcionarios usaban como razones en contra eran las mismas de siempre: la inestabilidad financiera, el desempleo y la quiebra de empresas a costa de un incremento salarial.

Y en todo lo que va del año, como bien lo ha señalado Gerardo Esquivel del Colegio de México o Salomón Chertorivski, Secretario de Desarrollo Económico del DF, esos críticos o detractores de la iniciativa han fracasado en entablar argumentos serios en contra del incremento salarial. Lo único que respondían era “inestabilidad financiera” o “populismo” con intenciones de enterrar dicha iniciativa. En cambio, el equipo de Mancera apoyado por especialistas del Colmex y de la UNAM, como un ejército de Quijotes, emprendió el proyecto de buscar soluciones concretas lo cual resultó, de acuerdo a Ricardo Becerra, Subsecretario de Desarrollo Económico en el DF, en un volumen de diez capítulos con todas las objeciones posibles y sus respectivas soluciones. Por algo dicen que quien quiere hacer algo encuentra la manera, mientras que el pesimista sólo busca excusas.

Es claro, desafortunadamente, que muchos de los políticos y funcionarios de nuestro país están aferrados en anclarse a las raíces más podridas de nuestro sistema político. En este caso, ante la iniciativa de regresarle al salario mínimo ese poder adquisitivo que iba en picada desde los setentas, la mayoría de funcionarios de Hacienda o de Banxico simplemente demostraron una pereza mental imperdonable –o como dijo Ricardo Becerra, una pobreza intelectual. Para ellos era mejor cuidar la estabilidad como una vaca sagrada sin importar que la pobreza y la desigualdad siguieran expandiéndose.

Lo bueno, tal vez la luz al final del túnel, es que existe una minoría empujando por el cambio –y consiguiendo resultados. Esta minoría fue liderada, en el tema de salarios mínimos, por Miguel Mancera, alguien que se atrevió a poner el dedo en la llaga de nuestro país: la desigualdad.

No es casualidad entonces que haya personas, entre ellos esos mismos detractores del incremento al salario, que critiquen a Mancera como un personaje “demasiado gris” o “poco carismático”; pero la política mexicana, ojalá se entienda de una vez por todas, no es concurso de Miss Universo o de La Voz de México. Así que poco importa si tildaron, de inicio, a Mancera como un loco o un populista. Hasta ahora, es el único que se atrevió a hacerle frente, sin medias tintas, a la desigualdad.

COMENTARIOS
comments powered by Disqus
https://assets.panycirco.com/editorial/tierra-de-nadie/la-batalla-por-un-mejor-salario-minimo
© Copyright P.C. Publicaciones.

Suscríbete para recibir diariamente nuestro boletín informativo